lunes, 3 de marzo de 2008

Si este es el macroproyecto...

Ayer y hoy ha salido en todos los medios de comunicación del Bierzo y a todo trapo una noticia sobre la visita de la viceconsejera de la Junta de Castilla y León, María Jesús Ruiz, a Las Médulas. El tema es que ha firmado un convenio con la Diputación Provincial y los ayuntamientos de la zona para renovar las redes de abastecimiento y saneamiento de los pueblos.
La cosa es muy importante, vale, porque se trata de que más de 7.000 personas tengan agua para consumir en buenas condiciones y un saneamiento adecuado de residuos.
Lo que ya no comprendo tanto es que el hecho de que que la Junta y los ayuntamientos renueven las redes del agua se convierta en un acontecimiento mediático y un super proyecto estrella para Las Médulas.
Se trata de mantener en buen estado las redes del agua, ¿no?. Es un servicio básico, una cuestión que debería ser ‘de oficio’, de trámite, obligatorio de financiar en todos los pueblos, y no un superproyecto para Las Médulas.
Yo lo tenía bastante claro. El compromiso de las distintas administraciones con La Médulas ha sido, es y tiene pinta de seguir siendo completamente nulo.
Las insustanciales y ambiguas casas del parque, centros de recepción de visitantes, centros de interpretación o aulas temáticas florecen en Las Médulas como setas (si lloviera algo más), pero en lo que se refiere a investigación histórica, a desarrollo, a calidad turística y a cuestión cultural y natural no he visto ni un sólo avance desde que estoy escribiendo de esto, hace ya seis años. Y ahora resulta que el superproyecto para las Médulas, es el cambio de las redes de agua de los pueblos. Pues si este es el macroproyecto, menudo plan.
Ruiz ha prometido nueve millones de inversión. Supongo que tendrán el mismo efecto para el paraje que los dos millones que anunció hace un tiempo la ex ministra de Cultura Carmen Calvo cuando vino a ver Las Médulas. Ninguno, porque la zona sigue teniendo unas infraestructuras de mierda, unos sotos llenos de basura, coches que llegan hasta donde está prohibido llegar, guías turísticos que parecen robots parloandantes, aulas temáticas cerradas porque la llave la tiene Nosequién y cien mil instituciones pululando alrededor de la gestión de sus recursos, éste último, el peor de los males.